Diseñadores consagrados y jóvenes promesas reinventan este calzado con originales propuestas.
Desde hace varias temporadas, las bailarinas se han convertido en un complemento imprescindible de nuestro look, no importa en qué estación del año nos encontremos. Planas, de línea muy sencilla y puntera redonda, siempre muy escotadas, las bailarinas son sinónimo de comodidad y, hoy más que nunca, de tendencia. Clásicas o renovadas, son perfectas para ir a la oficina o de compras, fáciles de combinar y muy chic.
El origen de este calzado sencillo y naïf está en el ballet clásico, que en su nacimiento en la corte italiana del Renacimiento se sirvió de un vestuario pesado e incómodo, hasta que en la primera mitad del XIX se agilizó con prendas que permitían una mayor libertad de movimiento: mallas, vestidos ligeros, tutús... y bailarinas. Este nuevo estilo en el ballet es el que pintó Edgar Hilaire Degas (1834-1917), cuyos escenas del mundo de la danza representan a gráciles bailarinas que mantienen el equilibrio sobre finas zapatillas que sujetan a los tobillos con lazos de raso. Son las ballerinas, francesitas o bailarinas.
La gran aportación española al mundo de las bailarinas se llama manoletina o manole, y debe su nombre al calzado de los matadores de toros, y, concretamente, a la gran figura del toreo nacional: Manolete (Manuel Rodríguez Sánchez, 1917-1947). El pase más celebre de este inolvidable matador se llama, precisamente, manoletina. Según los entendidos, Manolete no sólo inventó el calzado torero, sino que le imprimió su fuerte personalidad en el momento de salvar la suerte suprema, matar. Cuando la suela es algo más gruesa y una trabilla sujeta el empeine, las manoletinas se transforman en merceditas, el clásico zapato infantil que también se ha renovado en temporadas recientes.
Las bailarinas ya fueron objeto de deseo para mujeres de décadas pasadas. Hubert de Givenchy convirtió en un icono del estilo a Audrey Hepburn con el vestuario que ideó para Sabrina (1954). La protagonista del clásico de Billy Wilder deslumbró con un look delicado, de vestidos cortos de gran vuelo y ceñidos a la cintura, acompañados siempre de unas ligeras bailarinas para el día. La actriz convirtió este calzado en una de sus señas de identidad, y lo combinó a menudo con pantalones Capri, otra pieza fetiche de los años 50. A lo largo de este siglo, otros diseñadores se han dejado seducir por las bailarinas, incluso algunos que identificamos con los stilettos más sofisticados, como el canario Manolo Blahnik...
Firmas españolas de gran prestigio también se han visto tentadas por las manoletinas. Es el caso de la casa mallorquina Camper, muy popular por su calzado cómodo y vanguardista, cuya aportación a la bailarina se materializa en diseños dulces para llevar sin descanso en la oficina o en ratos de ocio. El espíritu de Jocomomola, la marca juvenil de nuestra gran diseñadora de culto, Sybilla, se materializa en manoletinas de tonos vivos pensadas para los looks más alegres y desenfadados. La opción mas luminosa, la de Ras, que apuesta claramente por el blanco, sobre el que destacan grandes flores ornamentales o estampados muy imaginativos de inspiración mexicana. Y la más sofisticada, la de Jaime Mascaró, cuyas exquisitas bailarinas hacen honor al estilo inconfundible de la firma balear. Los coquetos tacones de Hispanitas, las elegantes punteras de Alima, las formas sorprendentes de Blay o el clasicismo de las bailarinas-mocasín de Ferrerías también han elegido las monoletinas como pieza imprescindible para nuestro armario de verano.
Además, un grupo de jóvenes diseñadoras españolas de calzado ha hecho suyo el espíritu juvenil y dulce de las bailarinas. Algunas incluso las han convertido en su especialidad, como Mónica García o Laetitia’s, que esta temporada juega con la asimetría de la puntera y las viste de dorado en su colección Un chin dominicano. La alicantina Maloles las convierte en protagonistas de su línea Magic Mood, incluso sus altísimos zapatos de tacón son en ocasiones manoletinas transformadas para ocasiones especiales. Y el dúo de diseñadores que se esconde tras la firma Otto et moi, Isabel y Andrés, se inspira en estampados puramente británicos (príncipe de Gales, liberty…) para idear bailarinas en las que incluso el forro interior deja entrever su pasión por el detalle.
Pero no nos podemos olvidar de las manoletinas de aire deportivo, tan populares entre las adolescentes, y que llegan de la mano de Paco Herrero, con propuestas en tonos claros y con cordones; de Audley, que recurre a tiras de goma para ajustar sus bailarinas; y de Wonders, con diseños de gran flexibilidad pensadas para no desprenderse de ellas en los días más largos del verano.