Buscador:

búsqueda avanzada buscar

Síguenos en

Banner

Canal TV

//

Ágatha Ruiz de la Prada

J.M. Huelva para Vogue.es


ver imágenes


Fiel a su universo de color y optimismo, la diseñadora Ágatha Ruiz de la Prada ha dado una vuelta de tuerca a su particular estilo, buscando en los anales de la música clásica para inspirarse a la hora de crear su colección para el próximo invierno.

Con un marcado aire historicista y como si de un Beethoven naïf y futurista se tratara, sobre la pasarela se han visto prendas casual y sencillas, pero también otras más sofisticadas, todas ellas con el sello indiscutible de la diseñadora: sus reconocibles estampados –lunares, corazones, estrellas, rayas...- y su paleta cromática, en la que vale cualquier color excepto el negro.

Para sus prendas más sport (en el sentido literal de la palabra ya que, junto a sus tradicionales modelos de prèt-â-porter, Ágatha ha presentado en sociedad su nueva licencia: una línea de prendas deportivas para esquiar), la diseñadora recurre a originales aplicaciones como pentagramas, otoñales hojas de árboles y desflecados de fieltro que buscan sugerir las teclas de un imaginario piano, para decorar prendas en colores ácidos y con patrones sencillos.

La segunda parte del desfile ha estado dominada por vestidos más sofisticados en satén y seda que también se rematan con detalles de la época de los mejores compositores de música clásica, desde chorreras de enormes dimensiones que recorren el delantero hasta plisados en los cuellos que emulan las antiguas golas.

El broche final del desfile lo ha puesto un original vestido de novia corto y con el tradicional guardainfante español, que ha arrancado el aplauso del numeroso público que ha congregado la diseñadora.