La colección primavera-verano de 2007 de Antonio Pernas es un divertido homenaje a la moda de los años sesenta y sus musas. Françoise Hardy, Catherine Deneuve y Charlotte Ramplin inspiran una cálida mirada de nostalgia hacia el ocaso de un verano en la Costa Azul.
Los ruffles y abullonados del verano pasado dan paso a formas mucho más rectas y precisas. Las modelos, a medio camino entre Twiggy y Brigitte Bardot, utilizan sandalias metálicas, planas y cómodas. Se visten con minitrenchs en charol rojo y cárdigans de punto fino con detalles metálicos en oro y platino.
El diseñador selecciona materiales emblemáticos de los sesenta, como el charol y un amplio despliegue de plastificados transparentes. En cuanto a los estampados, las margaritas, los girasoles y los cuadros Vichy se suceden con frescura.
Antonio Pernas utiliza tonos ácidos entre los que destacan el amarillo limón y el verde manzana, utilizando en ocasiones vestidos de crochet en blanco. Lo mejor, el dos piezas compuesto de minifalda y top en amarillo básico.