
Los orígenes de la marca de calzado Munich se remontan a 1939, cuando la familia Berneda empieza a fabricar calzado en Sant Boi de Llobregat, localidad cercana a Barcelona. En 1953 la trayectoria de la empresa alcanza un punto de inflexión al introducirse en el mundo del atletismo y posicionarse con fuerza en el sector de las zapatillas de deporte.
En 1964 la compañía abandona el nombre familiar, lo sustituye por Munich e incorpora la famosa ‘X’ como símbolo, al mismo tiempo que emprende una reestructuración técnica y de diseño. El objetivo es conseguir un producto cómodo y de calidad que presente una estética siempre original y novedosa. En los años 70, aprovechando el auge del fútbol sala en España, la marca desarrolla el primer modelo pensado específicamente para ese deporte.
Junto con su división de calzado deportivo de fútbol sala de alta gama, Munich dedica gran parte de sus esfuerzos a su línea streetwear, con el modelo Goal como emblema. La zapatilla Goal supuso en 1978 una revolución en el mundo de la moda más casual. Versátil y de cuidado diseño, está compuesta por una media de 25 piezas y cada temporada, en función de las tendencias, se convierte en una fuente inagotable de combinaciones cromáticas y de materiales. En 2000, la empresa decide reeditarla con el objetivo de posicionarse en el mundo del diseño y dirigirse al público femenino.
La empresa, que cuenta con más de 300 puntos de venta en las mejores tiendas de España, además de tener una gran presencia en países como Italia, Holanda, Portugal y Japón, prevé introducirse en otras zonas geográficas, como el centro y norte de Europa y Rusia. Y no es de extrañar, ya que ha visto aumentar su facturación un 173% desde 2002 gracias, fundamentalmente, al espectacular incremento de las ventas en la Unión Europea. Italia es su principal mercado, con cerca de un 40% de la facturación total.
La estrategia de ventas de Munich pasa por posicionar sus productos en tiendas de prêt-à-porter hasta convertir las Goal en accesorios de moda.