
Entrevista a José Azulay (presidente) y Concha Díaz del Río (fundadora)
La marca española de bisutería y complementos Uno de 50 nace en 1996 de la mano de un grupo de diseñadores que pretenden crear piezas originales y divertidas, alejadas del estilo más tradicional. Su original nombre parte de la idea de la fundadora, Concha Díaz del Río, de producir sólo 50 unidades numeradas de cada pieza. Con ello buscan aportar cierta exclusividad y valor añadido al producto.
Desde sus orígenes, la marca ha pretendido conectar con los sentimientos, las ideas y las pasiones de sus clientes ofreciendo un producto distinto, rompedor y con mucho sentido del humor. Su objetivo es ir más allá de la propia utilidad de los complementos para transmitir un mensaje.
Las colecciones de Uno de 50 están compuestas por anillos, pulseras, pendientes, collares, llaveros y cinturones. Para su realización utilizan varios tipos de metales con los que se consiguen la aleaciones adecuadas, para luego acabar con un baño de plata. El cuero de color natural también es otro de los materiales clave de la marca. En consonancia con la filosofía de la empresa, el packaging, cuidado con esmero, se convierte en parte importante del proceso.
Uno de 50 acude puntual a importantes ferias del sector, como Bread & Butter (Barcelona) y Premiere Vision (París). Además de vender sus piezas en los mejores establecimientos multimarca, Uno de 50 comenzó hace un par de años una nueva estrategia comercial basada en la apertura de tiendas propias. Actualmente cuenta con casi 30 puntos de venta propios –en las zonas más comerciales de ciudades como Madrid, Barcelona, Bilbao, Madrid, Málaga, Salamanca o San Sebastián entre otras- de los que dos son franquicias y 8 son corners en centros de El Corte Inglés. Las exportaciones, que suponen el 30% de la facturación total, hacen posible que los diseños de Uno de 50 se vendan en más de 30 países diferentes como Italia, Francia, Australia o Nueva Zelanda.
En este sentido, cabe destacar la fuerte imagen de las tiendas de Uno de 50 que, con su llamativo color rojo y sus detalles metálicos –como su emblemático candado, símbolo de la marca- han logrado una estética muy particular y, a la vez, característica de la marca.
Entre los próximos proyectos de Uno de 50 figura el de impulsar la expansión internacional mediante tiendas propias en las principales capitales del mundo, comenzando por París y Nueva York.