
Mónica García, una joven diseñadora de calzado, de origen asturiano, se lanzó a crear su propia empresa en 2001, llamada Chocolate Rosa, mientras cursaba un master en el Instituto Europeo di Design de Madrid. Anteriormente estudió en la facultad de Historia del Arte de Oviedo. También ha asistido a varios cursos de verano en la prestigiosa escuela de diseño Saint Martins School de Londres. En muy poco tiempo, consiguió que sus originales diseños se vendieran en los círculos alternativos de Madrid, Barcelona, París y Tokio.
Su filosofía se basa en crear calzado que se salga de lo convencional, su especialidad son las bailarinas extraplanas de original diseño, a las que aplica numerosos materiales inusuales en el mundo del calzado, como: flores de fieltro, escarapelas, escarcha de purpurina, remates de terciopelo, ramilletes de tul, etc. Actualmente ha ampliado su línea de producto y diseña también accesorios, entre los que destacan bolsos a juego con el calzado.
En 2003 abrió su propia tienda en Madrid, a la que llamó “Las Bailarinas”, una pequeña boutique, con forma de cueva, ubicada en el moderno barrio de Chueca. Comercializa sus productos en los siguientes países: Suecia, Italia, Francia, Japón, Portugal, Reino Unido y Estados Unidos (en las vanguardistas tiendas American Rag de Los Ángeles y San Francisco).