Anillo de cuarzo gris ahumado
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30 noviembre 2009
Lo que empezó siendo una compañía importadora de piedras naturales africanas ha acabado convirtiéndose en Luxenter, firma española de joyería cuyas piezas seducen por su original cromatismo y sus sugerentes texturas. Entrevistamos a Carmen Lizarriturri, su fundadora, y a su hija, Mencía Moreno, autoras de algunas de las joyas en plata y piedras más irresistibles de los últimos años.
¿Cómo se transforma una sociedad importadora de piedras para joyería en una marca con tanta personalidad?
Carmen Lizarriturri: Mi marido tenía una compañía de safaris en África, además de ser cazador profesional, y en 1972 fundó la empresa, que luego continué yo. Al principio el negocio se basaba en la importación y la exportación. Traíamos a los joyeros materias primas como la malaquita, el ojo de tigre y sobre todo marfil y pelo de elefante. Precisamente montando pelo de elefante con oro y plata entré de lleno en el mundo de la joyería, y hasta hoy. Estuve trabajando con oro durante algunos años, pero toda mi sapiencia se ha volcado en la plata.
Hoy Luxenter es joyería en plata –no oro- y piedras semipreciosas, ¿cuándo tuvo lugar la transición?
C. L.:Cuando mis hijos terminaron los estudios se incorporaron a la empresa y “renació” Luxenter con el actual concepto de joyería en plata, basado en las piezas de formas redondeadas, modernas pero en el fondo clásicas. Fue en 1999, y ahora cumplimos 10 años. Mencía es una excelente dibujante y diseñadora. Ha heredado mi gusto por la joyería y esa tendencia a hacer esas piezas de formas curvilíneas. Tal vez por eso nuestro público es bastante amplio, entre 20 a 60 años.
Mencía Moreno: Desde pequeña vi a mi madre elegantemente vestida, con joyas que le hacían brillar con un halo especial. Luxenter hoy es alta joyería en plata. Recuerdo con total claridad una colección de brillantes y piedras preciosas que era fascinante. Desde pequeña he estado rodeada de joyas, y siempre he intentado impregnar las piezas de plata que hacemos de ese halo de glamour de los brillantes. Hace diez años, al embarcarnos en la empresa mi hermano Iván y yo, decidimos acercar la joyería sobria, elegante, carismática y distinguida a toda la sociedad.
Cada colección depende de los colores que se vayan a llevar, de “cómo nos vamos a tapizar”
Los colores de Luxenter siguen las tendencias de la moda, ¿ha sido siempre así?
C. L.: Desde el principio ha habido moda. Mencía y yo procuramos ir a todas las ferias de joyería internacionales. Nos fijamos mucho en las tendencias, porque hay firmas y diseñadores con mucha influencia. Cada colección depende de los colores que se vayan a llevar, de “cómo nos vamos a tapizar”, como digo yo. Una vez sabido eso, hay que adornarlo, y ahí entran nuestras colecciones. Ellos saben de colores, y nosotros estamos especializados en las piedras y en sus tallas.
¿Con qué materiales estáis trabajando de cara a las próximas colecciones?
C. L.: Siempre estamos buscando piedras nuevas. Ahora utilizamos mucho el cristal de roca, la metrina, la ágata y la amatista. Y en la colección primavera-verano 2010 habrá coral y turquesa, que son piedras muy veraniegas. No olvidemos que la pieza más cara que tenemos cuesta 450 euros –precio de venta al público-, y la más barata, que son los charms, 19 euros.
M. M.: Las piedras son nuestro ADN. Nos gustan todas, lo importante y divertido es sacarle el mejor partido a cada una de ellas.
La gran apuesta de la última temporada fue la colección de charms de plata, ¿cómo surgió?
C. L.: Fue idea de Mencía. Le encantan los zapatos y los bolsos. Empezamos a dibujar y a hacer pruebas para encontrar la forma de que no se rompieran las piezas y encajaran perfectamente en la plata. Cuando pasas de cierta cantidad debes recurrir a la fundición, para después encajar la piedra. No es un proceso fácil. Hemos tardado año y medio en lanzarla. La colección está teniendo mucho éxito, y con ella todavía se amplía más nuestro público, ya que incluye detalles infantiles.