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Laga, la magia del print

17 noviembre 2009

Comenzaron como marca de accesorios y hoy nos enamoran con sus colecciones, llenas de prints de tintes bohemios. Entrevistamos a José Iraolagoitia, cofundador de esta marca con nombre de playa vasca que aborda 2010 con nuevas aperturas en Madrid y un renovado afán por hacer de Laga una firma de referencia para las que aman la moda relajada con un twist romántico y vintage.

Laga nació como marca de bisutería y hoy es reconocida, sobre todo, por sus estampados y sus looks vintage, ¿cómo fue la transición?
Nuestro padre tenía un almacén de bisutería, y cuando se jubiló empezamos a hacer creaciones propias y fundamos la marca Laga en 1996. Desde el primer momento quisimos “hacer marca”, planteando las colecciones como si fueran de moda. Diseñar ropa fue producto tanto de la casualidad como de la necesidad. Desde que empezamos quisimos hacer dos temporadas muy marcadas, algo poco habitual en bisutería, que rara vez se presenta con un año de antelación.

¿Cómo se fraguó la primera colección de moda femenina de Laga?
Hace cinco o seis años teníamos unos prints muy interesantes para hacer pañuelos y se nos ocurrió diseñar también unas blusas muy básicas. Se vendieron muy bien en ferias, y a partir de ahí empezamos de manera muy tímida a diseñar prendas femeninas. Al principio eran pequeñas colecciones. Hace dos años empezamos a crear colecciones globales. Hoy la ropa representa el 75% de la facturación, y la bisutería, el 25%.

José y Gonzalo Iraolagoitia son el alma de Laga: ¿empresarios o diseñadores?
No tenemos formación específica en moda. De hecho, yo estudié Cocina y soy cocinero profesional. Podemos decir que Gonzalo se encarga de las ventas (retail, outlest, stock), y yo de las compras (diseño, marketing, control de género). Tenemos muy claro que la moda es empresa, y desde el primer momento trabajamos en ese sentido. Laga es creación y empresa al 50%.

“Podemos decir que nuestra cocina requiere “algo de salsa”, y la salsa es el print”

¿Cómo influye vuestra vinculación al mundo del accesorio en el estilo de la ropa de Laga, tan bohemio y romántico?
Al venir del mundo de la bisutería, siempre hemos trabajado mucho el detalle y el color. Aunque sea muy pequeño, un pendiente lleva muchas piezas, desde metal hasta cristal, resina, plástico o cinta. El estampado y la unión de colores y diferentes materiales nos viene del mundo de la bisutería. Trabajamos con conceptos globales. Partimos de trazos muy abiertos, y a partir de ahí buscamos información, unimos colores y creamos ambientes. Después pasamos a lo concreto: las prendas holgadas o ceñidas, los estampados... Tenemos mucha influencia de la bisutería francesa, nos encanta ese concepto de envejecido y romántico y ese ambiente literario.

¿Cuál es el concepto de la colección primavera-verano 2010?
Es una colección muy relajada que parte de la idea de la tranquilidad, de regalarnos tiempo para nosotros mismos, sentarnos a leer un libro... Por eso los estampados son muy suaves y románticos y usamos topos, por ejemplo. Para el invierno 2010/11 cambiamos bastante el ambiente, nos hemos inspirado en China. Las telas de vestidos, trenchs y prendas de entretiempo tienen mucho colorido, pero no son estridentes. Ha gustado mucho en las ferias y va acompañado de bisutería con la misma inspiración.

Los estampados son ya la marca de la casa, ¿hay un gran dibujante detrás?
Yo hago habitualmente collages, y a mi hermano le gusta mucho el diseño aunque no esté en el departamento creativo. Siempre llevamos en el bolsillo recortes con ideas. Hasta ahora hemos desarrollado nosotros los estampados, y para la próxima colección vamos a colaborar con diseñadores de prints. Somos muy aficionados al mundo del arte, y puede que venga ahí el gusto por el estampado, que hemos desarrollado incluso para empresas internacionales como la italiana Epic. Al no ser una marca que haga básicos, podemos decir que nuestra cocina requiere “algo de salsa”, y la salsa creo que es el print.

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