Carmen March
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19 octubre 2009
A la diseñadora Carmen March (Palma de Mallorca, 1974) le gusta explorar nuevos caminos cada temporada. Si el pasado verano nos ofrecía una propuesta eco de sabor americano, este invierno nos invita a viajar a la Cuba de los años cuarenta con trajes centelleantes que evocan la elegancia tropical de Carmen Miranda.
Tras presentar su colección primavera-verano 2010 en la Biblioteca Pública de Nueva York y a punto de lanzar su primera colección masculina, la diseñadora hace balance de la trayectoria de una firma que nunca defrauda por su intemporalidad y sus acabados exquisitos.
¿Cómo llegaste al mundo de la moda?
A los 24-25 años entré en contacto con varias personas que se dedicaban profesionalmente a la moda. Empecé ayudándoles a coordinar la producción de los desfiles, y pronto descubrí un mundo que me gustaba. Ello me llevó a crear mi propia marca hace ocho años.
¿Qué peso tuvo en tu decisión la tradición familiar en el sector textil?
Mi abuelo y bisabuelo maternos eran empresarios textiles. Hacían linos, algodones y tejidos clásicos mallorquines para decoración. Empleaban técnicas tradicionales del Mediterráneo. Por otro lado, mi madre es muy aficionada a los tejidos y tiene una colección de encajes. Todo eso lo he vivido desde pequeña, y puede tener que ver en mi afición, si bien ellos eran fabricantes de telas y yo no.
¿Un tejido puede ser el hilo conductor de una colección?
A veces una tela maravillosa te inspira toda la línea de la colección, y otras veces partes de una idea previa y buscas un tejido que encaje en ella. En mi caso depende de la colección. Me gusta el mundo de los tejidos, pero es algo común a todos los diseñadores. Cuando llega la temporada de ferias y vamos a París o a Barcelona a elegirlos lo disfrutamos mucho. Es la materia prima con la que trabajamos.
El estilo de las colecciones varía mucho de una temporada a otra, pero la factura es siempre exquisita, ¿es tal vez este el detalle que las unifica?
Me gusta mucho cambiar. Creo que hay dos cosas muy importantes en moda. La primera es la técnica de costura, los acabados. Es fundamental en cualquier colección, y yo soy muy exigente en este apartado. Y la segunda es no perder nunca la perspectiva ni el sentido del humor. Estamos haciendo ropa, no entiendo muy bien el divismo.