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Springfield, estética urbana y cosmopolita

31 marzo 2009

La cadena de moda joven y casual Springfield, propiedad del grupo español Cortefiel, fue pionera en la implantación de un formato comercial que hoy está presente en 48 mercados de los cinco continentes.

Tras triunfar durante dos décadas con sus colecciones masculinas, la marca ha ido más allá creando Springfield Woman en 2006 y la línea exclusiva Up en 2008. Juan Carlos Escribano, director general de Springfield, hace balance del exitoso recorrido de la marca de streetwear que en 1988 comenzó a vender “básicos a precio único” en Madrid.

Hoy existen decenas de cadenas de moda, pero Springfield fue pionera en la implantación del formato, ¿de quién fue la idea?
Corrían los años ochenta y Cortefiel buscaba nuevos aires para su red de tiendas, llamada entonces Almacenes Quirós. A petición de Gonzalo Hinojosa, entonces consejero delegado y miembro de la familia fundadora de Cortefiel, José Pérez Vázquez -actual director del grupo- se encargó de idear el formato de básicos casual para hombre con precio único. Nació así Springfield en 1988 con una primera tienda en la calle Bravo Murillo de Madrid. El éxito fue inmediato, puesto que no existía nada igual. Todas las camisas tenían el mismo precio, y lo mismo ocurría con los pantalones o las camisetas. A partir de ahí empezamos a crecer y el negocio fue evolucionando hasta lo que somos ahora: una cadena de estilo casual relax, urbano y cosmopolita para hombre y mujer.

Springfield ha sido testigo de excepción de los hábitos de consumo de moda. ¿Cómo han cambiado desde 1988?
En los Almacenes Quirós había un dependiente detrás del mostrador que atendía a cada cliente que entraba en al tienda. Con el paso de los años se evolucionó hacia un modelo de “compra asistida” hasta llegar al actual formato, que invita a los clientes a caminar libremente por la boutique y a palpar cada prenda y probársela. Antes ofrecíamos artículos de primera necesidad, y ahora se trata de productos emocionales tanto para el hombre como para la mujer. Ofrecemos una completa shopping experience que incluye una música muy bien seleccionada, una iluminación agradable, un olor característico...

¿Cómo pasaron de la línea de básicos a las completas colecciones de moda que existen actualmente en las tiendas de la cadena?
Fuimos viendo que los gustos de los hombres iban cambiando y se iban acercando al mundo femenino, buscando prendas para diferentes ocasiones. Entonces incorporamos colecciones de moda junto a la línea de básicos, que está permanentemente actualizada y tiene todavía un peso importante, ya que representan el 25% de la colección. Es una línea muy segura en el tiempo porque sabes que es un porcentaje de tu negocio que está cubierto desde el primer día.

¿Cómo es el “chico Springfield”?
Nos gusta definir nuestro estilo como casual relax. El mundo Springfield se inspira mucho en la realidad, que puede ser muy divertida, de ahí que nuestras prendas sean siempre actuales y prácticas. La moda que damos tiene una relación muy buena de calidad-estilo-precio, y además cuidamos mucho el colorido, el patronaje, el lavado y todo el proceso de diseño y confección. Springfield es probablemente la marca que más uso hace de los colores. Habitualmente se pueden encontrar entre nuestras propuestas rojos, verdes, azules intensos, que son aplicados en la misma tonalidad con el fin de engamar bien cada colección.

“La colección femenina ha obligado a evolucionar a la masculina”

En 2006 llegó Springfield Woman. ¿Cómo se traslada el estilo de la marca al universo femenino?
Desde el principio pensamos en una colección que complementara a la de hombre en la misma tienda, por lo que el espíritu debía ser el mismo. Al igual que ocurre con la propuesta masculina, con Springfield Woman nos dirigimos a una persona de 20 a 30 años, sobre todo de mentalidad. Nosotros lo llamamos "el forever twenty-five". Ahora mismo es una tontería hablar de demográficas, hay que recurrir a las psychographics. Sentirse Springfield es ser curioso, jovial, tener ganas de viajar y conocer cosas. Siempre digo que no nos preocupa la moda, nos divierte. No buscamos al fashion victim sino una manera de estar contento contigo mismo y de sentirte cómodo y guapo.

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