Pons Quintana, primavera-verano 2008
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14 abril 2008
El inconfundible trenzado de los diseños para mujer de Pons Quintana ha viajado desde la isla balear de Menorca hasta Japón, EEUU o Italia en su más de medio siglo de existencia. Cuando se preparan para dar a conocer su nueva imagen de marca, Santiago y Magda Pons Quintana han repasado con nosotros la trayectoria de la empresa familiar en su bullicioso stand de la última edición de Sipiel.
¿Cuándo se convirtió en marca el apellido familiar Pons Quintana?
La empresa la creó mi padre en 1953, y ahora estamos al frente Magda y Santiago Pons, que formamos la segunda generación. Seguimos las tradiciones de la empresa, que tiene su sede en el mismo pueblo de Alaior (Menorca) donde se creó, si bien ha cambiado de ubicación varias veces. La plantilla inicial de 10 personas se ha transformado en otra más numerosa compuesta por 130 trabajadores.
¿Siguen fabricando en Menorca todas sus colecciones?
El acabado del zapato lo hacemos en la fábrica de Menorca. Hay un proceso intermedio de cortado y cosido que se realiza fuera de España. Les enviamos las pieles, ellos las trabajan y a continuación las recuperamos a través de un servicio de transporte semanal. En Menorca era difícil completar todo el proceso, debido a la insularidad y a que cada vez hay menos fábricas de calzado. Hoy podemos decir que nuestro zapato es cien por cien artesanal porque, aunque tengas máquinas que te ayuden, es producto de la mano de obra.
¿Cuál es su producción cada temporada?
Empezamos con varios centenares de hormas y vamos suprimiendo algunas hasta plantear una colección de 40. Al final, de las 40 trabajamos con 15-17. Con ellas diseñamos 150 modelos por temporada. También tenemos una línea de bolsos.
¿Desde cuándo existe el trenzado Pons Quintana, seña de identidad de la firma?
Hace 25 años que lo creamos. Hicimos algunos modelos que se vendieron muy bien y que conquistaron a un importante cliente francés, que nos pedía modelos trenzados campaña tras campaña. Cada diseño de trenzado exige varios días de trabajo, en los que se dibujan los diferentes motivos en las pieles, y el resultado es un artículo único, diferente y de gran calidad. Hoy por hoy somos una de las empresas punteras en esta técnica. La identidad de nuestro trenzado se aprecia al instante gracias a su acabado, su brillo, su piel y al envejecimiento que le damos. Se realiza de forma muy artesanal, incluso rebuscada, diferenciándose de la fabricación clásica y estándar del zapato.
“Además del trenzado nos diferencian las botas, que aúnan confort y diseño a partes iguales”
¿Qué ofrecen las colecciones de Pons Quintana aparte del inconfundible trenzado?
Nos diferencian también las botas, a las que dotamos de confort y diseño a partes iguales. Su estilo no es agresivo, sino que son urbanas, “ponibles” y diferentes. Primamos la calidad y la confortabilidad, sin olvidar nunca la tendencia, porque sin ella no vendes. Y nos preocupamos constantemente por sacar cosas nuevas. Un detalle muy importante de nuestras colecciones es la flexibilidad. Precisamente ahora hemos presentado una gama de zapatos con cuatro o cinco hormas que son extralight. Pesan 120-130 gramos, cuando un zapato normal alcanza los 250-280 gramos.