Cartel de El Naturalista
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8 enero 2008
Fundada en 2002, la firma española de calzado tan solo ha necesitado cinco años para posicionarse en 45 mercados, gracias a sus originales diseños, coloristas y realizados siempre con materiales respetuosos con el medio ambiente.
El Naturalista es mucho más que una marca de calzado. Es todo un compromiso con la naturaleza y su conservación. Fashionfromspain ha hablado con Pablo de la Peña, su director general.
¿Cómo nació El Naturalista?
La empresa nació en 2002. Detrás de El Naturalista hay dos familias con una importante tradición zapatera, tanto en la producción como en la comercialización. El equipo, formado por 35 personas –sin contar las fábricas-, se distribuye en torno a dos sedes: la parte comercial, de distribución, marketing y comunicación se gestiona aquí en Pamplona; y el diseño y el desarrollo de producto se concentran en las instalaciones que tenemos en la localidad de Quel, en La Rioja.
Tanto el nombre como la imagen de marca son sencillos e impactantes, ¿cómo surgieron?
Nos reunimos para desarrollar un nuevo concepto de calzado, y llegamos a la conclusión de que había un hueco en el mercado para un producto ecológico. Desde el principio, nuestro objetivo ha sido fabricar un calzado confortable pero que no fuera aburrido. A ello se une nuestra filosofía, basada en una intensa preocupación por la naturaleza y su conservación. El resultado son zapatos cómodos, divertidos y coloristas que se han fabricado con métodos que no dañan el medio ambiente.
Su amor por la naturaleza habrá influido en la elección del nombre...
Es un nombre muy potente tanto en español como en inglés, aunque no signifique lo mismo en las dos lenguas. Quisimos crear un logotipo que también fuese fácil de recordar, por eso elegimos la rana. Es un animal muy querido, que vive en libertad en plena naturaleza y que presenta connotaciones muy curiosas: en algunas culturas se piensa que trae buena suerte, mientras que en otras se identifica con la fertilidad. Nos gustaba la idea de que la gente pudiera hablar de “los zapatos de la rana” y que nos relacionara con este anfibio, que representa la lucha permanente contra el estancamiento y refleja nuestro carácter inconformista.
“Cada colección se inspira en una cultura, tribu, material orgánico o elemento de la naturaleza”
¿Cómo ha evolucionado el estilo de la marca desde sus inicios?
Al principio hacíamos un zapato confort y casual con hormas muy anatómicas. A partir de 2004 nos dimos cuenta de que también podíamos desarrollar modelos más femeninos con tacón sin que se resintiese la comodidad que nos caracterizaba. Hoy contamos con dos gamas: una confortable, formada por zapatos lisos y sin tacón, y otra más trendy, que sigue siendo cómoda pero presenta hormas más femeninas y tacones. Esto nos ha abierto nuevos mercados y ha atraído a nuevos clientes. Las tendencias no son una prioridad. Nuestro equipo de diseño, dirigido por Francisto Sota, viaja continuamente por todo el mundo. Cada colección se inspira en una cultura, tribu, material orgánico o elemento de la naturaleza. Si te fijas en las suelas, evocan hojas o rocas.
¿Siempre han realizado colecciones para hombre y mujer?
Así es. Aunque funcionan mejor las colecciones de mujer, creemos que es muy importante mantener la colección de hombre. Uno de nuestros retos es incrementar las ventas en caballero.