1 de 17
![]()
1 febrero 2006
Sus seductoras sandalias y sus coloristas zapatos de salón, fieles a la tendencia y a la vez intemporales, se han convertido en el complemento más deseado por las fashionistas. La feminidad de sus stilettos y la técnica exquisita de sus favorecedoras creaciones han llevado a muchos a ver en él al sucesor de Manolo Blahnik. Hoy las colecciones de Juan Antonio López se encuentran en las mejores boutiques de Tokio, Nueva York, París o Londres.
Con permiso del canario Blahnik o de la balear Camper, hablando con Juan Antonio López cualquiera diría que en España para ser zapatero hay que nacer en Alicante. En varias localidades de la provincia levantina se concentra la mayor parte de la producción española de calzado, y en una de ellas, Elda, se encuentra el centro de operaciones de este joven diseñador. Juan Antonio López se ha convertido en un referente del mejor calzado español, y marcas tan internacionales como Mango o Kenneth Cole han confiado en su talento:
¿Qué significó para usted nacer en una de las cunas del calzado?
Soy de Elda, y allí incluso las conversaciones de fin de semana giran en torno al zapato. Eso crea una cultura que ya llevas contigo toda la vida. Mi padre ha sido siempre distribuidor de pieles, y parte de la familia tiene fábricas. Es raro en Elda encontrar una familia que no tenga vinculación con el sector.
¿Qué papel juega hoy Elda en la actividad zapatera de Juan Antonio López?
Siempre he trabajado con las mismas fábricas de Elda. Cuando empecé tuve que montar una yo mismo porque me costó encontrar a alguien que hiciera lo que yo buscaba. Hoy en día sólo hay 4 ó 5 fábricas en la ciudad que puedan asumir estas pequeñas colecciones que además requieren tanto mimo. Somos bastante críticos con nosotros mismos, y al final el elemento determinante para mí es la calidad. Cada temporada producimos alrededor de 50 modelos y un máximo de 6.000 pares de zapatos.
¿Juan Antonio López es un zapatero a la manera tradicional o un artista del calzado?
Mi mundo gira alrededor de la parte técnica y práctica del calzado. He hecho hormas y tacones antes de ponerme a diseñar. Como técnico entiendo que lo principal es la comodidad, ya que el zapato es un artículo de primer uso y debe cumplir una función. Debe ser ponible y su estética ha de corresponder al uso que se le va a dar.
¿Cuándo y por qué decidió crear una marca que lleva su nombre?
El proyecto nació con la idea de ofrecer un producto que no estuviera encorsetado en tendencias, en el que pudiera sentirme libre para hacer el tipo de calzado que me gusta. Quería hacer un zapato más intemporal, que no estuviera ceñido a las reglas de las tendencias. Estamos hablando de hace cuatro años, aproximadamente.