Ágatha Ruiz de la Prada, verano 2008
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16 julio 2003
En los últimos años, Ágatha ha cerrado acuerdos con fabricantes como Inoxcrom para el lanzamiento de una colección de bolígrafos que se ha ampliado con plastilinas y témperas; con el grupo Puig para su línea de perfumes; con el grupo textil Attraction Group para la confección y distribución de ropa para bebés; con la textil Monesal para la amplia gama de ropa de casa y hogar, y así un largo etcétera hasta llegar a cuarenta licencias que cubren áreas tan diversas como las tiritas, los zapatos y los artículos de puericultura, pasando por los bañadores, las joyas, las muñecas, las gafas, los azulejos y las cuberterías, entre otros. Si se le pregunta el número de licencias que explota y la variedad de artículos que llevan impreso su sello, Ágatha se desconcierta y no sabe contestar con exactitud: “Déjame hacer memoria”, comenta, y empieza a enumerar artículos a un ritmo vertiginoso imposible de seguir.
La diseñadora explica que las peculiaridades de su estilo hacen posible adaptarlo a una gran variedad de productos. Del gran abanico de artículos de la firma, las licencias de facturación más fuertes son las de papelería, ropa de niño, perfumería y ropa de casa.
Cuando habla de sus clientes, a los que asegura mimar, se le ilumina el rostro, en especial cuando sale a relucir El Corte Inglés: “Gracias a este grupo he conseguido llevar a cabo una buena política de distribución. Me ha abierto muchas puertas y me ha permitido encontrar fabricantes a mi medida”, comenta.