Ágatha Ruiz de la Prada, verano 2008
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16 julio 2003
Ágatha Ruiz de la Prada se ha convertido en una de las principales embajadoras de la moda española en todo el mundo.
Su forma de ser se refleja en un estilo muy personal que se plasma en colecciones de ropa, artículos de puericultura, vajillas, gafas, perfumes y un sinfín de artículos cuyo denominador común es un gran colorido y motivos recurrentes como corazones, estrellas o nubes, que reivindican la imaginación por encima de la uniformidad de las tendencias.
Sus diseños tienen personalidad propia y han sido objeto de deseo de las principales pasarelas y ferias nacionales e internacionales, como la Pitti Imagine Bimbo de Florencia o la Feria de la Moda de Milán. De hecho, la diseñadora presenta puntualmente en París su colección de mujer, reservando para este desfile sus diseños más vanguardistas.
Se define como una artista independiente, creativa e idealista, con estilo propio muy alejado de las normas que dictan las pasarelas. Un aspecto esencial de su trayectoria es haber conseguido convertir su estilo en negocio a través de la empresa Producciones Ana Sandra, de su propiedad, y posicionar la marca Ágatha Ruiz de la Prada como una de las más comerciales del mercado nacional e internacional.
Con un tono rotundo, Ágatha Ruiz de la Prada asegura que nadie mejor que ella conoce sus limitaciones, “por eso nunca he querido ser ni fabricante ni distribuidor”. Zapatero a tus zapatos, Ágatha se considera una artista, es rompedora, vital y tiene claro que lo suyo es diseñar por encima de todo. Sin embargo, según ella misma confiesa, no habría cosechado tantos éxitos si no se hubiera sabido rodear de un gran elenco de socios estratégicos que han otorgado la dimensión de empresa a su negocio. Sabe que de ellos depende el éxito y tiene claro que “hay que cuidarles”. Ella pone el diseño y la creatividad, pero a la hora de explotar una licencia confía en los mejores.