Jota + Ge, catálogo PV 2009
1 de 24
![]()
9 junio 2009
Juana Ruiz y Garbiñe Urdampilleta forman uno de los dúos más respetados de la moda española. Su impecable tailoring y su cromatismo arty conforman un estilo personal, único y versátil.
Fundada en 1987 en Bilbao, Jota + Ge cuenta con 650 puntos de venta en toda Europa y aborda estos días el mercado ruso. Las diseñadoras, fieles a los total looks de la marca, han charlado con Fashionfromspain.com en su showroom madrileño, donde acaban de presentar la colección otoño-invierno 2009/10, un homenaje muy personal al arte surrealista.
¿Recordáis la primera prenda que diseñasteis juntas?
Juana: Fue en 1985, un par de años antes de crear la empresa. Era un chaquetón azul marino con cuello de piel, una suerte de prenda masculina reformulada, muy entallada y corta. En él ya se adivinaba lo que sería nuestro estilo, basado en los clásicos renovados.
Garbiñe: Aunque lo habitual entre los creadores que empiezan es diseñar piezas sencillas, como camisetas o faldas, nosotras elegimos una prenda con manga: la chaqueta. Eso nos hizo despuntar desde el principio.
Precisamente la chaqueta es hoy marca de la casa, a pesar de la precisión que requiere su patronaje...
J.: Ha sido el leitmotiv de todas nuestras colecciones: la manga, el abrigo, la pieza estructurada que es más complicada de hacer que una camiseta o una blusa. Aunque desde el principio abarcamos todo tipo de prendas, la parte más importante de la colección siempre está formada por diseños de manga.
G.: Pese a que nuestros colegas nos llaman “chaqueteras” porque es la prenda que más nos gusta y distingue, cubrimos todas las necesidades de la mujer con nuestras tres líneas: Jota + Ge, Event (para ocasiones especiales) y Jeans (vaquera). Inicialmente la colección única de Jota + Ge incluía los tres estilos, pero era tan extensa que hubo que parcelarla hace aproximadamente seis años. De esta forma llegamos a más clientes y a distintos tipos de tienda. Pero las chaquetas siguen siendo el best seller, seguidas de los vestidos y los abrigos.
También os distinguen esos estampados arty que recorren tanto chaquetas como pantalones o tops, ¿cuándo los incorporasteis?
J.: Muy pronto, ya que pensamos que chaquetas lisas ya había muchas en el mercado. La prenda de manga rara vez era estampada o llevaba un print especial. Un día vimos un cuadro y nos pareció perfecto para un estampado. Pedimos al fabricante que lo reprodujera exactamente sobre el tejido, y tras mucho tira y afloja lo conseguimos. Al principio optamos por el print fotográfico: veíamos una imagen que nos llamaba la atención y la reproducíamos. Eso gustó muchísimo, fue una innovación dentro del mundo del estampado ya que entonces no era tan habitual como ahora ver una imagen fotográfica en un tejido.
“Hace ya tiempo que tenemos capacidad para hacer nuestros propios colores y estampados”
Vuestras prendas son funcionales, versátiles y cómodas, ¿cómo lo conseguís?
G.: Cada temporada es un experimento. Nosotras siempre hemos innovado en materia de tejidos, ya que son la base de las colecciones. Empleamos alrededor de dos meses y medio en elegirlos. Cuando la lycra DuPont sólo se usaba en Francia, nosotras ya la empezamos a comprar y utilizar. Nadie sabía cómo llevarla a la práctica, es complicado pero nos gustan los retos difíciles. Entonces la lycra se identificaba con las prendas ceñidas para hacer deporte, pero nosotras la concebimos como una apuesta por la comodidad. Te permite moverte y se arruga poco, es fácil de conservar. Sus desventajas son de patronaje, de confección y de precio, pero confiamos mucho en ella. Hoy seguimos usándola, de hecho el 90% de nuestros tejidos tienen lycra. Son elásticos, si bien la proporción es mínima y apenas se nota. El objetivo es que te puedas mover libremente, algo fundamental para la mujer trabajadora y activa.
J.: Tuvimos la suerte de conocer y diferenciar los tejidos en casa. Hoy en día esto es más difícil incluso para la gente que estudia diseño de moda, como nosotras en su día.
G.: Las dos vivimos esa época en la que el mundo de los tejidos y las texturas estaba muy presente en el hogar, ya que había una tradición casera de confección. Era habitual acudir a las modistas para que rediseñaran algo que habías visto. Hacías el dibujo, seleccionabas la tela y ella cosía la prenda.