Campaña otoño-invierno 2010-2011.
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7 septiembre 2010
La búsqueda constante de nuevas formas, materiales y colores, y un afán por crecer y renovarse, junto por la pasión por un trabajo artesano que nació hace más de un siglo, han llevado a Sendra Boots a ocupar un destacado lugar en el mercado internacional del calzado. Javier Sendra, bisnieto del fundador, nos habla del presente, el pasado y el futuro de una marca pionera en España.
Sendra Boots nace en 1913 de la mano de Andrés Sendra, su fundador. ¿Cómo surge la idea de crear calzado western en la España de principios del s.XX?
Efectivamente fue mi abuelo quien dio forma y creó esta empresa después de viajar a Estados Unidos. Era hijo de curtidores y por lo tanto estaba familiarizado con el cuero, la piel y todo lo que tuviera que ver con ello.
En 1913 nace el principio de lo que es hoy Sendra Boots, una pequeña empresa situada en la localidad de Almansa (Albacete) que fabricaba de forma artesanal y con pieles de gran calidad botas de montaña, de montar, calzado para protegerse del frío y para trabajar cómodamente.
¿Qué hacía un español de Almansa en Estados Unidos en aquellos años?
Sobre todo viajando y viviendo experiencias, pero también aprendiendo de lo que veía y enamorándose de las típicas botas cowboy americanas. Durante su estancia en Estados Unidos aprendió la fabricación y la filosofía de este tipo de calzado, y es a su vuelta cuando decide poner en marcha un negocio hasta entonces inexistente en España.
¿Cuál es el secreto del éxito para convertirse en uno de los fabricantes de botas más importantes del mundo?
Sobre todo trabajar y trabajar, pero también no olvidar la historia que esa empresa tiene detrás, la filosofía con la que nace y el amor a un trabajo y un producto que tiene presencia en todo el mundo.
La empresa sigue en manos familiares con usted, bisnieto del fundador. ¿Es importante conservar la esencia familiar en una empresa como la suya?
Es básico si quieres seguir manteniéndote en el mercado, pero también hay que acompañarse de buenos profesionales. La historia de Sendra no es solo la historia de mi familia, es la historia de muchas familias, de muchos trabajadores que llevan con nosotros décadas. En algunos casos también son la tercera o cuarta generación de trabajadores, como yo.
Después de más de un siglo de historia y trabajo, ¿sigue Sendra manteniendo la misma filosofóa que en sus inicios? Puede contarnos algo de esa filosofía, del por qué y el cómo se crean las botas.
Tratamos de mantener la misma filosofía de principios de siglo aunque adaptándonos a la actualidad. En un principio nuestras botas se utilizaban para el trabajo, de ahí su tacón desgastado. Ahora, por ejemplo, se han convertido en botas urbanas, botas con aires más moteros que siguen las tendencias de moda.
Lo importante es no olvidar nuestra misión, nosotros hacemos botas western que llevan intrínsecas una idea de libertad y autoexpresión, casi rebeldía, que hemos tratado de no perder.
En el año 1962 llegaron al mercado americano. ¿Cómo fueron esos comienzos de expansión internacional? ¿Es difícil hacerse un hueco en EEUU con un producto típicamente americano procedente de Europa?
Verdaderamente es muy difícil llegar y también mantenerse, pero lo importante y eso es lo que nosotros hacemos, es ofrecer más calidad, mayor innovación y un diseño diferente al que ofrecen los fabricantes americanos. Seguimos las tendencias, la moda y eso a los clientes les gusta y nos hacen un hueco en sus tiendas.
¿Moda, artesanía y confort van de la mano en su empresa?
Sí, sin duda. Nosotros ofrecemos calzado artesano que ofrece moda, tendencia, que se adaptan a los tiempos sin perder la calidad, porque para nosotros junto con el diseño es uno de los principales pilares.
Una de las principales características de las botas Sendra son los 250 pasos que se siguen en su fabricación. ¿Podrían explicarnos en qué consisten y cuál sería el principal?
Para fabricar un par de nuestras botas es cierto, seguimos 250 pasos en los que el 90% sigue siendo artesanal, y ha sido así durante los últimos 100 años. Cortar y modelar las pieles, bordar o calar los motivos y unir todos los elementos hasta conseguir el acabado perfecto serían algunos de estos pasos.
Sin duda el principal paso es el doble cosido o sistema de fabricación Goodyear, un proceso que no sólo las convierte en únicas, también son prácticamente indestructibles. Por un lado un cosido interior sujeta la piel superior a la plantilla y la vira, y por otro lado un cosido exterior une la vira a la suela. Es la clave que nos hace diferentes, aunque ofrezcamos moda y tendencias.
No me gustaría olvidar que además del sistema de fabricación es importante la materia prima, pieles de primera calidad y un profesional saber hacer junto con la pasión por el trabajo bien hecho.